Creatividad


Una de las grandes aportaciones en el siglo XX sobre los estudios acerca de la creatividad, es el reconocimiento de que todos somos creativos, más o menos, y no sólo los genios. Así como el descubrimiento y definición de la capacidad creativa como una habilidad, lo que supone que este talento es susceptible de ser entrenado.
La creatividad es un fenómeno común a todos los seres humanos que descansa sobre el conocimiento y la vivencia; avanzando y adentrándose en lo nuevo y lo desconocido, y transformándolo en una nueva vivencia.
La meta de toda educación y psicoterapia es precisamente la transformación del conocimiento y de las experiencias.
A través de la vivencia artística se llega a la apertura frente a la experiencia, a disposición que permita que los estímulos se puedan sentir y que afloren asociaciones del propio mundo, relacionándose entre sí y de este modo que produzcan nuevas experiencias.
El arte desarrolla la creatividad y la creatividad es necesaria para poder resolver problemas de cualquier tipo. Mediante la creatividad, el niño desarrolla sus destrezas mentales de tal manera que el arte le sirve de trampolín para otras disciplinas.
Howard Gardner, en su libro Arte, mente y cerebro, sostiene que los años preescolares se presentan como la edad de oro de la creatividad, época en que todo niño irradia habilidad artística.

Sabiendo que la creación, en su verdadero sentido psicológico, consiste en hacer algo nuevo, se puede concluir que todos podemos crear en mayor o menor grado y que la creación acompaña normal y permanentemente al desarrollo infantil porque en el niño la imaginación creadora actúa de forma mucho más acusada que en la adolescencia o la edad adulta.

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